Retrato de un poeta adolescente
Daniel Echavarría era un muchacho alto, flaco, pecoso, desgarbado. Tan risueño que parecía estar siempre contento. Tenía los ojos verdes, grandes, francos, redondos y muy abiertos, como si se quisiera tragar el mundo. El alegre Daniel era misteriosa e inexplicablemente un muchacho triste, angustiado. Y más que triste, vivía en los límites de la desesperación. Daniel, que nunca llegó a ser mayor de edad (se quitó la vida pocos días antes de cumplir 18 años), tampoco llegó a ver publicados sus poemas mientras estuvo vivo. De algún modo ahora, al fin, cincuenta años después de su trágica muerte, creemos estar haciéndole a Daniel el acto de reconocimiento a lo que más fue, poeta, y de homenaje a su vida, a su breve vida. El reconocimiento y el homenaje que nunca le hicimos. Por iniciativa de Elsa Echavarría, la hermana que le seguía en el azar del orden familiar, al fin hemos pensado que no podemos recordar mejor a Daniel, ni hacerle un homenaje más merecido, que publicando al fin una selección de sus poemas.
–Héctor Abad Faciolince
Les presentamos Volar sin alas, un poemario póstumo en memoria de Daniel Echavarria.
La publicación de este libro fue posible al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes que otorgó la beca a la publicación de obra inédita en 2025.





